¿Preocupado por las afecciones cardiocirculatorias? Evítalas con CIRCUL

El ajo (Allium sativum L.) tiene una sólida reputación desde hace siglos en diversas culturas por sus propiedades antitrombóticas y antihipertensivas, como os venimos contando en el blog desde hace meses. Estas últimas propiedades se deben, al menos en parte, al principio activo S-alil-cisteína (SAC), que reduce el estrés oxidativo e inflamatorio y potencia la liberación de sustancias vasodilatadoras, como el óxido nítrico (NO) y el sulfuro de hidrógeno (H2S). Ambas son producidas por las células del endotelio vascular y cumplen una función importante en la regulación del tono vascular.


El ajo minimiza los factores de riesgo más comunes asociados a los trastornos cardiocirculatorios, como la hipertensión, la ateroesclerosis, la oxidación lipídica y daños oxidativos en células cardiacas, hepáticas, venas, capilares y arterias. Es, por tanto, muy útil en casos de ateritis, flebitis, intoxicación sanguínea, acidez metabólica, espesamiento de la sangre, alteraciones metabólicas de glucosa, colesterol y triglicéridos elevados.


A diferencia del ajo fresco, el extracto de ajo negro contiene un mayor contenido en polifenoles, ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linolénico, y compuestos azufrados, especialmente S-alil-cisteína SAC, lo que le convierte en un gran antioxidante.


Existen diversas investigaciones que muestran la capacidad de este extracto para cuidar nuestro sistema circulatorio:


● Mejora la circulación sanguínea.

● Reduce la tensión arterial.

● Disminuye la agregación plaquetaria.

● Previene la oxidación lipídica.

● Reduce los niveles de homocisteína.