DISFRUTA DEL VERANO Y DEL SOL CON SALUD


¡Por fín llega el verano! Nos encanta esta temporada para disfrutar de dar paseos por la playa, tomar el sol, hacer deporte al aire libre…, pero hay que tener mucho cuidado y protegerse de los rayos solares.


El sol fortalece los huesos, activa la circulación y ayuda a mantener una salud ósea correcta, que permite la síntesis endógena de vitamina D o el buen funcionamiento de procesos fisiológicos claves. Pero las exposiciones excesivas causan numerosos problemas, sobre todo a nuestra piel: envejecimiento prematuro, arrugas, manchas oscuras como pecas, pérdida de elasticidad y áreas ásperas, secas y escamosas. Igualmente, pueden derivar en cataratas o problemas visuales, la reactivación de virus como el herpes labial, cambios en el sistema inmunitario o procesos tumorales, como cáncer de piel.


La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) arroja unas cifras preocupantes: en España se diagnostican 3.200 casos de cáncer cutáneo anualmente, una cifra que aumenta un 10% cada año. El 80% del daño solar se produce antes de los 18 años, de ahí la importancia de la concienciación y la educación solar. La cifra positiva es que este tipo de cáncer es uno de los que tiene mejor tratamiento, ya que, diagnosticándolo a tiempo, se cura en el 95% de los casos.


Para evitar las malas prácticas bajo el sol y con motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, que se celebra mañana 13 de junio, queremos desmentir los 5 mitos más populares:

  1. Si está nublado, no me voy a quemar: tal y como recordaba en una reciente campaña el Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña (COFC), el 90% de la radiación proveniente del sol consigue atravesar las nubes. Sin embargo, la sensación de que el sol no calienta tanto puede llevar a no tomar precauciones... Por eso, los días nublados pueden acabar convirtiéndose en los más peligrosos.

  2. Es bueno empezar el verano con sesiones en una cabina de rayos UVA: la luz artificial emite una intensidad de radiación ultravioleta mucho mayor a la que emite la solar. Por tanto, lo que entendemos como ‘preparar’ la piel para el verano es erróneo, ya que las radiaciones que recibiremos en estas cabinas serán más concentradas y perjudiciales que las que provienen del sol. Un estudio publicado en The Lancet Oncology concluía que el riesgo de cáncer aumentaba hasta un 75% si los rayos habían sido tomados por menores de 30 años. Con prácticas como esta, no resulta extraño que el cáncer de piel esté aumentando: la AEDV afirma que desde los años 70 ha habido más casos que la suma de los demás tipos de cáncer juntos.

  3. Con una protección muy alta o ‘protección total’ me puedo relajar todo el día: el término ‘pantalla total’ no existe. Se debe echar la crema 20 ó 30 minutos antes de la exposición al sol y los dermatólogos recomiendan renovarla cada dos horas, como mínimo, así como tras darse un baño o sudar, aunque esta sea resistente al agua, para mantener su eficacia. De hecho, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) afirma que hasta un 90% de los cambios de la piel que se atribuyen al envejecimiento son causados por el sol. Si las cremas son más ligeras o en espray, se aconseja renovarlas con mayor frecuencia.

  4. Si tengo piel oscura, no necesito crema protectora: la radiación solar continuará dañando las células